- Ayúdame comprender. Organiza mi mundo.
- No te angusties conmigo, respeta mi ritmo.
- Lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más.
- No me hables demasiado ni demasiado rápido.
- Me gusta hacer las cosas bien aunque no siempre lo consiga.
- Hazme saber cuándo he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos.
- Necesito más orden del que tú necesitas, negociemos mis rituales.
- Ayúdame a entender el sentido de las cosas que me pides.
- No me invadas.
- Respeta las distancias pero sin dejarme solo.
- Lo que hago no es contra ti. Tengo un problema de intenciones, ¡no me atribuyas malas intenciones!
- Haz un esfuerzo por comprenderme.
- Las otras personas sois demasiado complicadas.
- No tienes que hacerte tú autista para ayudarme.
- No solo tengo TEA, también soy un niño.
- Merece la pena vivir conmigo.
- No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación procura que sea revisada periódicamente.
- Ni mis padres ni yo tenemos la culpa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan.
- La idea de «culpa» no produce más que sufrimiento.
- No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer.
- No cambies completamente tu vida por vivir con una persona con TEA.
- Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión.
- Acéptame como soy. Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga curación.
- Tengo algunas ventajas: no suelo engañar, no tengo dobles intenciones.
- Mi vida puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya «normal». Podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.
Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

Recibe el contenido nuevo directamente en tu bandeja de entrada.
