
Cuando le preguntas a cualquier niño qué es lo que más le gusta del colegio, la respuesta suele ser …¡el patio! Este es el lugar en el que descargar energía, moverse, divertirse, relacionarse con otros niños, sentirse libre…

Sin embargo, un espacio que está repleto de oportunidades de aprendizajes sociales, comunicativos, emocionales, motrices y cognitivos suele convertirse para el alumnado con TEA, en el mejor de los casos, simplemente en un momento de descanso.
Para poder desarrollar todos estos aprendizajes, que la mayoría de los niños realiza de forma espontánea, los alumnos con TEA necesitan apoyos.
En primer lugar, los patios no suelen ser “accesibles” para ellos. Cuando hablamos de accesibilidad, pensamos en lugares por los que, por ejemplo, un niño que utiliza una silla de ruedas puede desplazarse. Sin embargo, el término va mucho más allá.
Muchos niños, no solo aquellos con TEA, requieren de ciertas adaptaciones en su entorno para que este le permita estar y participar. Por ejemplo, algunos patios son muy grandes y el alumno necesita apoyos visuales para poder ubicarse. O demasiado pequeños y su nivel de ruido y cercanía física con otros niños le resulta estresante.
Además de un entorno accesible, el alumnado con TEA requiere de apoyos específicos para poder jugar y relacionarse, áreas precisamente en la que sus aprendizajes son más difíciles. Trabajar por su inclusión en el patio no solo le ayuda en su desarrollo. Además, previene situaciones de acoso y permite al resto de alumnos conocerlo y aprender de la diversidad.
Materiales: «Cuaderno de apoyo en patio»:
Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

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