En enero de 2020 la Asociación Americana de Pediatría publicó su actualización quinquenal acerca de las recomendaciones para la Identificación, Evaluación y Apoyo a la infancia con TEA.
La primera de estas pautas alude a la diagnóstico oportuno (en tiempo), la identificación temprana y la intervención basada en la evidencia. Específicamente, la guía señala que la intervención es más eficaz si se inicia de forma temprana, involucra a la familia (tanto en las decisiones compartidas como en el apoyo al niño) y se realiza de forma intensiva.
Sin embargo, una reciente publicación que revisa 130 estudios sobre la terapia en niños con TEA hasta los 8 años matiza la afirmación referida a la intensidad. ¿Más es mejor siempre?
La revisión cuestiona las metodologías empleadas en algunos de los estudios y, más allá, que existan diferencias significativas en la eficacia del apoyo cuando el número de sesiones semanales es mayor, analizando tres enfoques de intervención distintos.
A la luz de los resultados, Sandback y cols. puntualizan las recomendaciones proporcionadas por la AAP:
Las familias han de ser informadas de los diferentes enfoques de intervención que tienen apoyo empírico (intervenciones conductuales, intervenciones de desarrollo y enfoques naturalistas). Los médicos deberían considerar las características del niño-a, las familias y sus preferencias, así como la disponibilidad en su comunidad de dichas terapias, evitando hacer recomendaciones generales.
Dado que no existe evidencia concluyente respecto a que las intervenciones muy intensas sean más eficaces, los médicos no deberían recomendar estas de manera generalizada, sino individualizar la recomendación. Pueden contribuir al estrés familiar y, por tanto, afectar negativamente al desarrollo del niño-a. Además, los enfoques muy intensivos que separan a los niños de su entorno familiar y social pueden tener efectos no deseados en su desarrollo. Los médicos han de ayudar a las familias a considerar estas cuestiones antes de tomar una decisión sobre qué intervención elegirán.
Los apoyos han de ser multidisciplinarios pero estar integrados. Las familias informan a menudo de que recibir diferentes servicios para cada “parte” de las necesidades de sus hijos es mayor fuente de estrés que las mismas necesidades en sí.
En nuestra opinión, si pensamos en que el niño reciba un apoyo diario dentro de sus rutinas por parte de sus cuidadores principales, estaremos ofreciendo continuidad en la intervención, sin generar los efectos indeseados de los que nos alerta el artículo.
Referencias:
- Hyman SL, Levy SE, Myers SM, AAP COUNCIL ONCHILDREN WITH DISABILITIES, SECTION ON DEVELOPMENTALAND BEHAVIORAL PEDIATRICS. Executive Summary:Identification, Evaluation, and Management of ChildrenWith Autism Spectrum Disorder.Pediatrics. 2020;145(1):e20193448 https://pediatrics.aappublications.org/content/pediatrics/early/2019/12/15/peds.2019-3447.full.pdf
- Sandbank, M., Bottema-Beutel, K. y Woynaroski, T. (2020).Intervention Recommendations for Children With Autism in Light of a Changing Evidence Base JAMA Pediatrics. doi: 10.1001 / jamapediatrics.2020.4730.
Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

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