Tomar decisiones respecto al número de terapias

A menudo las familias de niños con necesidades de apoyo, y el propio niño, se ven sobrepasadas por la cantidad de terapias a las que su hijo debe acudir. Sabemos que el número de “sesiones” semanales es un factor a tener en cuenta. Así que las familias con frecuencia se encuentran ante dilemas como: ¿es suficiente lo que recibe? ¿es demasiado y no tiene tiempo para jugar en casa o bajar al parque? ¿pido una reducción de jornada para poder llevarlo? ¿qué hago si coincide su terapia con la clase de teatro de su hermano?

Pensemos en cuáles son las necesidades de un niño con TEA y si son diferentes a las de cualquier otro niño. Si consultáis la imagen que aparece a continuación, pensando en cualquier niño, veréis que todos ellos necesitan afecto, límites, comunicación, un ambiente estable, jugar, ser estimulado… Sin embargo, dar respuesta a estas necesidades en un hijo con TEA puede requerir formas más “especializadas” y sus necesidades ser más intensas en determinados ámbitos.

Según cómo y en qué medida estén cubiertas sus necesidades, así se construirá la «casa» de su desarrollo.

Vaya por delante que son las familias y otras personas importantes en la vida del niño las que más impacto tienen en su desarrollo. El efecto de una sesión realizada por un profesional en un tiempo y espacio limitado se multiplica cuando la familia incorpora esas estrategias a su día a día.

Ante la educación de cualquier niño, los padres y madres recurren a lo que ellos han vivido, sus valores, las experiencias que les han dado resultado…Cuando es un niño con necesidades más intensas, esto no resulta suficiente y la familia necesita aprender formas específicas de dar respuesta a su hijo.

Por ejemplo, es una necesidad para un niño poder comunicarse. Y desde muy pequeños, antes de tener lenguaje, los bebés se comunican señalando, mirando, sonriendo…El entorno responde a estas señales y se desarrollan “diálogos” que más adelante se convertirán en lenguaje oral.

Pero, ¿qué ocurre en un niño con TEA? Necesita comunicarse, como cualquier niño. Sin embargo, es posible que estos gestos no estén y que aún pudiendo comunicarse con lenguaje, este no sea tan efectivo. Por tanto, es muy probable que tengamos que utilizar un Sistema Aumentativo o Alternativo de Comunicación que nos permita cubrir esta necesidad. Y el aprendizaje de estos sistemas no está en la mochila de lo que hemos recibido en nuestra educación.

De manera que algunas preguntas a las que debemos responder para guiar la decisión de a qué terapias acudir son: ¿qué necesidades tiene el niño más “intensas”? ¿en qué medida se les da respuesta desde los servicios a los que acude? ¿esos servicios facilitan que la familia “aprenda” estas formas específicas de dar respuesta a sus necesidades?

Pero también hemos de tener en cuanto, como en cualquier proceso de toma de decisiones, qué información se tiene, cuál falta, dónde o a quién podemos preguntar esta información.

Y las decisiones tendrían que buscar un equilibrio entre las necesidades del niño y las del resto de los miembros de la familia. Porque para poder darle respuesta de una forma óptima es importante que toda la familia esté bien.

ARRIBA

Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

Recibe el contenido nuevo directamente en tu bandeja de entrada.

Ponte en contacto

  • entornostea@gmail.com
  • 643 694 312

Más formas de ponerte en contacto

Política de privacidad