
Durante estos últimos meses hemos vivido y continuamos viviendo una situación de enorme incertidumbre y cambios. Para poder afrontar ambas cuestiones necesitamos poner en marcha recursos personales y, con frecuencia, apoyarnos en nuestro entorno para gestionar el estrés que nos generan.
De forma visual podemos representar los estresores, los recursos y la ansiedad como una tormenta. La ansiedad aparece cuando ocurren situaciones que “nos ponen a prueba” y no tenemos recursos para afrontarlas (o creemos que no los tenemos). Podemos visualizarlo como si fuera una tormenta. El paraguas son los recursos que tenemos y la lluvia los estresores.

Aunque llueva poco (pocos estresores) si no tenemos paraguas (recursos), nos mojaremos (ansiedad).

Si llueve poco (pocos estresores) y tenemos un buen paraguas (recursos), conseguiremos estar secos (tranquilos).

Pero por muy buenos recursos que tengamos, si llueve mucho (muchos estresores, muy continuados), acabaremos mojándonos.
¿Qué les está ocurriendo a los niños con TEA en estos últimos meses? Obviamente cada niño está en circunstancias diferentes pero el número de estresores ha aumentado para todos, también para ellos. Para cualquier niño pequeño es difícil entender de dónde vienen sus emociones si la causa no es muy concreta e inmediata.
En los niños con TEA, se suma que la expresión emocional no verbal (por ejemplo, sus gestos o expresión facial) pueden ser distinta o no corresponder con la intensidad de la emoción que está sintiendo.
Y, aunque el niño se comunique oralmente, quizá no utilice el lenguaje para expresar lo que siente por propia iniciativa.
¿Qué podemos hacer para apoyarle y reducir su nivel de ansiedad? ¿Para que aprenda recursos que le sirvan en el futuro?
En esta entrada vamos a comentar algunas de las señales verbales y no verbales que pueden darnos pistas acerca de cómo se siente para después ayudarle a regular esa emoción si es necesario. En otra entrada comentamos qué recursos podemos emplear para proporcionarle este apoyo.
Como os comentaba antes, las señales en un niño con TEA pueden ser distintas de las de otros niños. Pero esto no tiene por qué ser necesariamente así. De manera que lo primero que vamos a revisar son los signos que aparecen habitualmente en cualquier niño cuando está nervioso. Estas son (pueden aparecer algunas, no necesariamente todas):
– Taquicardia.
– Cambios en la respiración.
– Sudoración.
– Mareos.
– Inquietud motora.
– Tensión muscular.
– Cambios en la alimentación y el sueño.
– Quejas de dolor (pe, dolor de tripa) sin que haya causas médicas que lo justifique.
– Expresión frecuente de preocupaciones, miedo e inseguridad en sí mismos.
– Tics (pe, se muerden las uñas).
– Irritabilidad y cambios bruscos en sus emociones.
– Más dependiente de papá y mamá.
– Dificultad para concentrarse.
Puesto que un niño con TEA puede no comunicarse de forma oral o no hacerlo para comunicar sus sentimientos, tendremos que convertirnos en auténticos detectives y observar mucho más su expresión corporal y cambios en su comportamiento para identificar cómo se siente.
Por ejemplo, algunos niños que están sintiendo estrés o ansiedad se desorientan temporal y espacialmente o muestran una mayor hipersensibilidad a los ruidos, texturas, etc. Es importante que nos fijemos en si estos signos han aumentado en los últimos meses o ya estaban antes de que apareciera el estresor.
Puede incrementarse la intensidad de sus intereses (“obsesiones”) al mismo tiempo que parecen estar menos atentos a las personas (menos contacto ocular, no contesta o tarda más) o que les cueste aún más ser flexibles con los cambios o sus rutinas.
Algo común con otros niños es la irritabilidad y los cambios de estado de ánimo bruscos, quizá expresado en comportamientos dañinos para sí mismos o los demás.
Otras señales corporales y comportamentales habituales son: aumento de los movimientos repetitivos o estereotipias, dificultad para quedarse sentado, buscar lugares en los que se “refugia” (por ejemplo, taparse con una manta), tarareos o ruidos vocales, repetición de frases…
Si varios de estas expresiones han aparecido o se han incrementado en las últimas semanas y están persistiendo, podemos ayudar al niño a regularse con diferentes estrategias. Será una oportunidad para que identifique sus sentimientos y aprenda recursos emocionales que le servirán en otras situaciones futuras.
Materiales «Ansiedad: observar»:
Hoja de indicadores emocionales para el observador
Panel de identificación de sensaciones- Para el niño-adolescente
Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

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