Elegir juguetes

Un armario en el que se acumulan los juguetes que año tras año llegan en Navidades acumulando polvo porque el niño-a no juega con ellos. Esta es una imagen frecuente en las casas donde hay un niño con TEA, también en otras casas.

¿Por qué es importante jugar? Además de para poder aprovechar todos esos juguetes apilados, el juego es algo fundamental en el desarrollo infantil. Impulsa numerosas competencias necesarias para la vida adulta.

Pero, cuidado… que el juego cumpla todas estas funciones no significa que debamos jugar con el propósito de “enseñar”. El juego, por definición, es una actividad libre para el niño, en la que toma la iniciativa y que disfruta.

Es muy posible que nuestro niño con TEA necesite apoyo del adulto, pero no debemos olvidar que, si estamos jugando, él elige, toma la iniciativa sobre cómo jugar y se divierte.

¿Qué juguetes regalar?

La CEAPA tiene un documento en el que se dan algunas pistas para responder a hacer esta elección. El enlace al documento completo lo tenéis más abajo, pero destaco aquí las siguientes preguntas que plantea la guía, con los matices que habría que tener en consideración para los niños-as con TEA:


¿A qué puede jugar?
¿A qué le gusta jugar?
¿Qué otros juguetes tiene?
¿Es un juguete seguro?
¿Es divertido?
¿Es un juguete práctico?

¿A qué PUEDE jugar?

Cada edad evolutiva va acompañada de un tipo de juego. Esto está relacionado con el desarrollo del resto de capacidades. Por ejemplo, en los primeros meses, los bebés centrarán su juego en la exploración de objetos (chupar, agitar, tirar…) y en la interacción con sus cuidadores principales (a través de sonrisas, vocalizaciones, gestos…).

El gusto por los juegos de reglas sencillos no aparecerá hasta los 3-4 años, cuando empieza a comprenderse e interiorizarse que en el mundo hay “normas”.

Los niños-as con TEA pueden tener dificultades en algunas áreas de desarrollo específicas o en todas ellas. Tengamos en cuenta sus capacidades motrices, sensoriales y cognitivas, pero también emocionales.

Puede que el niño tenga capacidad para jugarlo pero suponga un reto excesivo en su tolerancia a la frustración. Por ejemplo, a muchos niños-as con TEA les disgustan los juegos de ganar-perder, incluso aunque ganen. Muchas veces podemos eliminar este componente del juego, hasta que vayamos trabajando su tolerancia en este aspecto. O podemos reducir la dificultad del juego simplificando las normas e ir introduciendo dificultad progresivamente.

¡Cualquier juguete se puede adaptar! Consúltame si tienes dudas sobre cómo aprovechar esos juguetes que tenéis en casa sin utilizar porque son demasiado difíciles.

¿A qué le GUSTA jugar?

A la hora de elegir un juguete, tengamos en consideración sus preferencias. Podemos basarnos en ellas para ampliar a otros juegos. Por ejemplo, puede que no le gusten mucho las construcciones pero sí Mario Bros. La elección puede ser un juego de Lego de Mario Bros.

Combinar juguetes que le gustan con otros que quizá rechace sin haberlos probado puede ser otra estrategia. Por ejemplo, ampliamos su gusto por los coches de Cars introduciendo un garaje en el que arreglamos el coche.

Tened en cuenta que las primeras experiencias con algo para un niño con TEA suelen fijarse con mucha fuerza. Así que la primera vez que juguemos con algo es importante que sea una buena experiencia o será difícil que vuelva a intentarlo.

¿Qué otros juguetes TIENE YA?

Las Navidades son un buen momento para introducir juguetes nuevos. Según las características del niño-a aceptará en mayor o menor medida estas novedades pero puede ser una oportunidad para intentar fomentar el gusto por intereses comunes a otros niños de su edad.

Un consejo que suelo dar a las familias es que el niño no tenga siempre todos los juguetes disponibles, sino que “rotemos” de vez en cuando algunos de ellos. Esto permite mantener la variedad sin necesidad de hacer nuevas compras.

¿Es un juguete SEGURO?

Ten en cuenta todo lo que tu hijo-a, con sus características, puede llegar a hacer con ese juguete. Quizá un juguete de piezas pequeñas no es peligroso para un niño de 5 años, pero sí para tu hijo que sigue necesitando hacer una exploración oral de los objetos antes de jugar con ellos.

Quizá hace sonidos que desagradan al niño-a porque es muy sensible a ciertos ruidos. Quita las pilas, mientras trabajáis este aspecto.

¿Es DIVERTIDO?

Por supuesto, esto depende de las preferencias de cada niño-a. Pero con algunos juguetes se puede jugar de una “única forma”. Esto puede hacer que el niño se canse muy rápido de él o que repita el mismo juego sin ampliarlo.

Si el niño ha adquirido ciertas capacidades de juego simbólico, cuanto más neutro sea el objeto más desarrollará su imaginación. ¿Puede imaginar que un muñeco habla, llora, se ríe…? En ese caso, mejor un muñeco que no lo haga. Pero si aún no está en esta fase, le puede ayudar a desarrollar su simbolización que el juguete sea más elaborado.

Cuidado aquí con lo que el niño “imagina” que será el juguete. El anuncio de la tele puede no corresponder a lo que luego ocurre y la decepción ser grande.

¿Es un juguete PRÁCTICO?

Quizá a tu hijo le encantaría tener un coche infantil de los que se pueden conducir, pero ocupa la mitad del salón. Los espacios de la casa han de ser utilizado de forma equilibrada por todos los miembros de la familia.

Habla con los Reyes Magos para que cuando lleven los regalos a casa de los abuelos, tíos, etc. tengan en cuenta esto y el resto de cuestiones comentadas. Evitaremos frustraciones del niño-a y de los adultos por no elegir un juguete con el que disfrute.

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Entornos TEA. Servicio inscrito en el Registro de Centros, Entidades y Servicios de Acción Social de la C.A.M. Nº S7705.

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